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Espacio de Joseph CadizDos Decadas en las Artes Plasticas |
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February 25 Ósmosis
“Cuando el hambre dejo de existir”.Titulo del cuadro “María llena eres de Gracia” Introducción La escritura como medio, al igual que lo es la pintura, para manifestar una idea no debe de ser parte de una exhibición que agrade, como la decoración en las corrientes del momento. Provocar reacción y sobre todo análisis es la dinámica que utilizo para presentar mi escritura. Capturar un instante y trasladarlo a uno intemporal tratando de crear estados de ánimo en los lectores. La desaprobación es una reacción que me hace entender que hubo un efecto pero mas allá de eso la búsqueda critica es lo que promuevo. El sentimiento tiene su propio lenguaje que se limitada por el medio que conocemos para comunicarlo: la mente. Esta sugiere como expresar lo que sentimos para hacernos entender a través del lenguaje, lenguaje que a su vez es parte de una cultura. Las circunstancias de esta última prevalecen en otro medio donde el mayor denominador común es el capitalismo. Si tomamos en cuenta que el sentimiento tiene su forma mas pura en los sueños nos damos cuenta que hay algo que contradice ese lenguaje. El medio cómo se interpreta las experiencias no se pueden trasladar al significado de las palabras cuando se tratan de descifrar, o sea: las palabras que conocemos en los sueños no concuerdan con la realidad de lo que significan. Soñar con el cielo en el lenguaje de la cultura capitalista puede significar encierro y no libertad como tal vez hubiera sucedido en una época más romántica, por poner un ejemplo. El presentar un relato breve en un lenguaje surrealista es la parte del inconsciente que no analiza lo que percibe, luego le sigue el mensaje oculto detrás de esa expresión que es el análisis consiente de lo que supongo que quiere decir, “supongo” por que lo que conlleva ser parte de una circunstancia. Podríamos decir que los artistas son decodificadores del lenguaje histórico. De lo que el sentimiento quiere decir. Eso es lo que el personaje que se transforma en cada relato quiere que se entienda cuando descifra en su comportamiento el titulo del libro “Cuando el hambre dejo de existir”. En que mundo dejo de existir, ¿en el inconsciente o en el consciente? ¿O en la búsqueda del entendimiento sobre la conexión de esos dos mundos? Estos son algunos de los títulos de los relatos:El Sapo,El Barrio,La Paloma sin Nido,Desde mi almohada, Wall Mart Disney ,El político y el ciudadano,Cuando el hambre dejo de existir… A continuación comparto parte de la literatura del libro. Los mudos de la historia en la barra de la esquina Mas los últimos años que le quedaron se fueron esfumando en un viento sin rostro ni quejas. Muriendo en la soledad de encuentros furtivos se le olvido como alimentarse. Comiendo solo pedazos de cielo, recién nacidos de naranja, se malograron los hijos que lo cuidarían. Una nube de polvo cubrió el horizonte con cada palabra que estremecían las latas baratas forjadas apresuradamente, para evitar los lujos, pues ya estaban destinadas a su mano. Tinieblas espesas suspendidas en el tiempo que cuando caminaba le detenían el paso en seco. Una luz que brilla no es la referencia, dice. Tampoco lo es el espacio que lo cubre, se burla. Es como la vida misma vista desde otra perspectiva donde alguien sin querer apago la luz de una bombilla y perdimos la fe. Aquí es lo mismo, no seguiré más falsedades ni tampoco la eternidad. La vida fue un lujo. ¡Por que creer ahora que nada existe será mi felicidad! No me canso de empujar. Es mas suave y menos tedioso por que se que no abra de terminar, me consagro al esfuerzo de resignarme. Elefantes rosados cubren mi memoria y me espetas el puñal, tú, el hacedor de la historia. Gracias a ti me parece dicha. Por que e logrado hacer hablar a los mudos de la orilla por donde paso sin que sepan quien soy. Por que e cumplido mi destino de ver las cosas y callar.
Titulo del cuadro "El Baile”
Desde mi almohada As forjado ausencia en mí con tus cartas. Premoniciones llenas de desencantos en los labios que se han esfumado en la distancia. Cuantas veces te dije que me dejaras solo. No que te fueras. Que los montes se gozan en las veredas. Que el mar no es mar si no te mojas. Que el cielo no es cielo si no entiendes que no lo puedes tocar. Te dije que te alejaras no que no te fueras. Que me miraras sin llorar. Que murmuraras suave que te sentías desterrado. Cuando aun repetía el eco de mi voz la decepción por no entenderme, sin darme cuenta, tu sombra me acobijo y ya no volví a desear estar solo. Por que entendí sentado en la cama que ya te levantabas para no volver jamás. Titulo del cuadro “El Equilibrio”
El Barrio La niña giraba debajo del sol, sola. A veces se cansaba y se sentaba a hablar sin sentido en su sillita mecedora. Y volvía a pararse y comenzaba a girar sin parar, absuelta mirando al cielo como las nubes desaparecían sus formas y se convertían en inmensos remolinos. Mas abajo de la calle se veía a un señor mayor, tendría algunos ciento cincuenta años. Hacia el café, lo colaba con la media, lo botaba y colaba más café. Se detenía a mirar la silla vacía y contaba cosas del pasado tratando de resolver los dilemas que tuvo. Botaba el café y volvía a colarlo. Seguí caminando con mi sombrilla por si llovía. Vi en la esquina de la cuadra de la cuesta que baje a una señora que tejía una camisa de algodón, decía mientras laboraba que era para su nieta preferida. Frente a ella una caja de leche vacía a la que con cariño se dirigía. Destejía la camisa y volvía con la misma calma a tejerla. En la cuesta que termine de caminar vire a la izquierda. Estaba cerca de mi destino. Caminando casi llegando a la otra esquina unos gallos se mataban peleando y volvían a matarse mas tarde. Una perra paria y paria cachorros sin cesar inundando las calles. Saque las cartas del correo y subí a la izquierda. Esa cuesta siempre estaba vacía. Y cada vez más vacía. Vire a la izquierda y encontré a la niña todavía dando vueltas. Entre a mi casa solté el paraguas y las cartas me puse la ropa de nuevo después de quitármela y cogí el paraguas para salir. Cuando mire atrás donde había puesto las cartas eran tantas y tantas que casi no cabían en la casa cerré la puerta y baje la cuesta a la izquierda por si el cartero había echado cartas dos veces hoy. Numero del Producto “Cuando el Hambre dejo de Existir” : 5672699 |
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